En lo alto de la Rua Formosa, entre las décadas de 1920 y 1930, se construyó el edificio que albergaría el Banco de Portugal. Su diseño se debe a João de Moura d’Eça.
Arquitectónicamente, se guía por su monumentalidad de tradición clásica, combinando diferentes materiales constructivos en la definición del lenguaje plástico. Mármol, granito y hierro aportan armonía al conjunto arquitectónico que da forma a Rossio.
Fuente: www.visitviseu.pt