Situado en medio de una ladera junto al río Varosa, el Arco de Paradela se alza como un hito de granito que se habría construido a finales del siglo XII.
El motivo de su existencia es dudoso, por un lado se considera que este arco sería un estandarte para demarcar el límite del Couto del Monasterio de São João de Tarouca. Por otro lado, se cree que el arco que vemos hoy era solo parte de una estructura mayor que albergaba la tumba de Diogo Anes, dueño de la tierra en 1175. Todavía existe una tradición local que cree que el Arco de Paradela es monumento conmemorativo del paso del cortejo fúnebre de D. Pedro, Conde de Barcelos, que se detuvo en este lugar en su camino para enterrarse en el Monasterio de São João de Tarouca.
El topónimo de Paradela tiene un significado topográfico: una subida difícil hasta la cima en la que se puede descansar.