Dominando la ciudad, pocos restos del primitivo castillo construido por los Templarios, probablemente entre 1214 y 1230, en una posición estratégica desde la que, en días claros, se divisa todo el curso alto del Tajo hasta la zona fronteriza.
Debido a que el cerramiento de murallas y torres se había vuelto insuficiente, se amplió posteriormente por orden de D. Dinis.
Aún hoy son visibles partes importantes de la muralla, lo que permite diferenciar la ciudad medieval de la ciudad moderna.
La ciudad medieval está perfectamente enmarcada en sus estrechas calles que denuncian una época, con auténticos portales y toponimia propia de la creación de comunidades artesanas (Rua dos Ferreiros, Rua dos Proleteiros…).
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