La Iglesia Matriz, forma un conjunto artístico con la cruz/escalera, y con la antigua residencia parroquial. De origen medieval y reconstruida en el siglo XVI. XVI continuando con su impronta renacentista. Estaba teniendo reformas y complementos. Entre las piezas que decoran el interior de esta Iglesia, destaca el púlpito, más concretamente la base que lo sostiene. En el atrio, la monumental cruz barroca
Cruzeiro do Adro es uno de los monumentos que más se ganó la admiración de los visitantes. Obra barroca con columna salomónica (siglo XVIII). Está compuesto por una sola pieza de granito, artísticamente realzada, de 28 palmos de altura y con una columna en forma de espiral. El capitel, con hojas de acanto y volutas, está rematado por grupos de ángeles sembrados en los cuatro lados del cuerpo prismático, sobre el que se eleva una bella cruz tallada con remates florales. Su valor histórico es monumental e innegable.
El Púlpito destaca por su singularidad. Es de la Sec. XVIII, primera mitad, del llamado barroco joanino y todo en talla dorada y policromada. Destaca por su singularidad la figura del atlante, que sostiene el propio púlpito. Se le conoce popularmente como “Janardo”: Figura humana (1,30 m) también de madera
Al lado, en el cementerio, puedes encontrarte con un árbol de juego centenario.