El Parque Aquilino Ribeiro tiene una historia centenaria. Formaba parte de la Quinta de Maçorim, donde se construyó el convento de Santo António dos Capuchos, en 1635. Los imponentes ejemplares de roble Alvarinho (Quercus robur L.) que aún hoy podemos ver, fueron plantados por los frailes capuchinos de S. Francisco en la valla que protegía este convento.
Convertida en parque urbano en 1955, podemos encontrar especies relictas como acebos, acebos y adelfas.
Es un espacio donde la gente se siente bien, donde puede respirar aire puro, divertirse, pasear y hacer deporte. Es un pulmón de la ciudad.
Ven a apelar a tus sentidos y disfruta de la explosión de colores, aromas y la tranquilidad que transmite el agua en movimiento. No olvide recordar también a Aquilino Ribeiro, uno de los exponentes de la literatura nacional, quien, desde 1974, da nombre al Parque.
Fuente: www.visitviseu.pt