Este llamativo puente ubicado al final de la no menos imponente Alameda da Carvalha fue construido durante el dominio filipino, en los siglos XVI/XVII, en sustitución de un puente romano en ruinas.
Son varios los nombres con los que se le conoce y que dan testimonio de buena parte de su historia. Así, la antigüedad del monumento justificó la denominación de Ponte Velha; su ubicación, en un prado a menudo inundado, Ponte da Várzea; y su macizo, sobre arcos de medio punto, el de un puente romano
El puente siempre ha asumido una importancia fundamental y estratégica, siendo una de las puertas de entrada al pueblo. Por cierto, durante las invasiones francesas, fue uno de los lugares utilizados por los sertaginenses para defenderse de la entrada de las tropas enemigas.De unos 64 metros de largo, el puente descansa sobre seis arcos de medio punto de mampostería de piedra. El tablero se convierte en un caballete ligeramente pronunciado, casi horizontal, de piedra. El sistema de refuerzo está compuesto por cinco skimmers triangulares, aguas abajo.
No hay consenso en cuanto al costo de la obra, algunos argumentan que no se gastaron más de 19.000 réis en su construcción y quienes afirman que su precio puede haber superado los 40.000 réis.
Clasificado como Monumento de Interés Público en 2013.